Testimonios Escritos

Nuestros pacientes han tenido la amabilidad y generosidad de compartir con usted su experiencia en nuestro Centro Quiropráctico.

Fran

Llegué a la consulta harto de traumatólogos que sólo recetaban antiinflamatorios para mis lumbalgias y ataques de ciática recurrentes, que me impedían practicar mi deporte favorito: el ciclismo. No podía ascender ni una colina sin tenerme que parar por el dolor de espalda. Me decidí a venir cuando supe que la quiropráctica no era una paraciencia sino una disciplina seria.

Después de unos meses de tratamiento, aquí me tenéis, en la cima del mítico Tourmalet. Un bonito sueño cumplido. Ahora las lumbalgias no pasan de ligeras molestias cuando hago muchos excesos. No es magia, es conocimiento ¡Gracias Christian!

Elena

Hola me llamo Elena y tengo 25 años.

Llegué a la consulta hace mes y medio con un fuerte dolor lumbar, que me imposibilitaba caminar erguida. Aburrida de tomar fuertes medicamentos como relajantes musculares y antiinflamatorios decidí probar opciones alternativas.

Conocí al doctor a través de un familiar que acudió caminando con muletas y a día de hoy no necesita ni bastón.

Empecé mi tratamiento y hoy en día puedo hacer una vida absolutamente normal. Actualmente y a la semana de empezar el tratamiento ya no necesité tomar ninguna medicina.

Recomiendo encarecidamente a todo el mundo que no dude en acudir a la clínica porque a personas como yo nos ha cambiado la vida.

Miguel Ángel

Soy médico odontólogo y por mi profesión adopto malas posturas que me habían llevado a sufrir fuertes dolores en el cuello y en la zona lumbar. Aunque al principio era un poco escéptico en este tipo de tratamiento he de reconocer que con los cuidados y el buen hacer profesional y humano del Sr. Christian Sorensen y su equipo la mejoría ha sido notable, apenas tengo dolor  y puedo mover mejor el cuello y desarrollar en mejores condiciones mi trabajo. ¡Gracias!

Consuelo Martín

Desde hace unos tres años vengo padeciendo de dolores en el cuello y en la zona lumbar, que me cogía toda la pierna izquierda y la mano derecha. Yo estaba limitada en todos los sentidos, eran tantos los dolores que tenía que no podía hacer nada en la casa y lo poco que hacía con muchísimo trabajo, no podía caminar ni ir a comprar. Lo peor de todo era cuando llegaba la noche, los dolores no me dejaban dormir ni  siquiera estar en la cama. Yo no dejaba de ir al médico, de tomar antiinflamatorios y paracetamol que ya no me hacían nada. Un día tuve la suerte de encontrarme con una conocida que al hablarle de mi problema me habló de la quiropráctica, método que yo no conocía y ni siquiera había escuchado nunca. Mi vida ha cambiado desde el día 1 de junio de 2012, no soy la misma persona, ya puedo dormir y descansar, voy a comprar, hago las cosas de mi casa y todas las tardes voy a andar una hora, he dejado la medicación y me encuentro muy bien.

Gracias Christian tienes unas manos maravillosas y yo me encuentro feliz.

Inma

Hola, me llamo Inma y tengo 42 años.

Aunque prácticamente toda mi vida he padecido de la espalda y cervicales, desde hace cinco meses es cuando he empeorado sintiendo más dolor, vértigos e imposibilitando la mayoría de mis tareas cotidianas.

Hoy: desde que comencé con las sesiones, he notado una notable mejoría en un  breve periodo de tiempo. El dolor ha disminuido y el vértigo prácticamente desaparecido.

Ya puedo hacer mis tareas como antes.

Pepe

Hola me llamo Pepe. Por mi trabajo y a consecuencia del estrés sufría dolores de cuello, espalda y lumbares y sentía que me pesaba la cabeza, también era por las malas posturas y largas horas en el sofá después de un accidente que tuve.

Yo conocía a Christian desde hace años pues había traído a su consulta a conocidos míos, sin embargo nunca me había puesto en sus manos. Ahora, después de haberlo hecho, no me arrepiento pues como yo le digo de broma: “San Christian” mano de santo.

Hoy he recuperado la movilidad en el cuello y en general mucha mejoría. No sé si a todo el mundo le irá bien pero a mi si, creer también ayuda.

Aprovecho la ocasión para recomendároslo y agradecerle a él y su equipo de niñas el trato que me han hecho. Gracias.

Cristina Sánchez

Hola me llamo Cristina Sánchez, tengo 39 años, pero aparento muchos menos, ¡es lo que tengo! , fuera broma hace seis años sufrí un accidente de coche el cual me dejó como secuelas tres hernias lumbares y una cervical. Con el tiempo ha ido en aumento el dolor hasta que en el 2010 me operaron de una de las hernias lumbares, ya que uno de los discos me pinzó el nervio ciático y ya casi no podía caminar. La operación fue un éxito pero quedó dolor en la zona contraria a la operada. Me recomendaron que viniera a un quiropráctico, un paciente que ya fue tratado por Christian, desde el primer momento comencé a sentir mejoría. Ya puedo realizar, sin miedo, muchos movimientos que para mí eran un calvario de realizarlos por culpa del dolor y noto día a día una mejoría notable. La verdad es una muy buena experiencia ya que de no poder apenas moverme puedo hacer mi vida casi normal.

Quisiera hacer una mención especial a todo el equipo: Mª José, Rocío y Christian por el fantástico trato y con el cariño que te transmiten.

Rosa

Hola! Soy Rosa y acudí al Centro Quiropráctico Sorensen porque me lo recomendaron, aunque no estaba muy convencida.

Desde 2005 tenía dolor en el cuello y la espalda, debido a una caída y me limitaba bastante en mi vida diaria, ahora, después de 17 sesiones no tengo ningún dolor en el cuello y una pequeña molestia en la espalda.

Pienso continuar con mis sesiones hasta acabar las 30 de mi tratamiento y seguir las pautas que me marque mi quiropráctico de ahora en adelante.

Espero que mi testimonio te ayude y anime en tu recuperación.

Un saludo.

Alicia

¡Hola! Me llamo Alicia y tengo 41 años, tengo 2 niñas preciosas, hasta aquí todo normal, pero cuando tuve a mi segunda hija, apareció una enorme hernia discal con desplazamiento de los discos L4-L5 que me coge el nervio ciático, perdí toda mi sensibilidad de la pierna derecha, con unos dolores que no podía estar ni acostada.

Todos los traumatólogos que visité me contaban lo mismo, la única solución era operarme, cuando todo parecía perdido, hay algo o alguien que te da una solución, en mi caso fue un amigo que me dijo: yo estuve peor que tú.

Me habló de Christian y de donde estaba el centro. Al principio me costó decidirme, pues pensaba que si los traumatólogos la única solución que tenia era operarme, ningún médico podría hacer otra cosa.

Cuando llegué a la consulta tenía que ir con alguien, pues no tenía movilidad, todo fue mejorando al cabo de unas cuantas semanas gracias al doctor Christian.

Hoy tengo casi una vida normal, he vuelto a conducir, puedo coger a mi bebé, andar, etc…

Si cuando estéis leyendo este relato estáis realmente mal, tener fe en Christian, estoy segura de que él podrá ayudaros en vuestro problema. Suerte y paciencia, las cosas aparecen con el tiempo y desaparecen con ayuda y tiempo.

Belén

Hola, tengo 38 años y desde los 11 tengo escoliosis.

Mi vida siempre ha estado condicionada ya que cualquier tarea se me hacía un mundo. La limpieza de la casa la tenía que hacer por partes e intercalando días de descanso. Me era imposible caminar mucho rato porque comenzaba con dolores de cadera y de sacro. Por las noches me despertaba el dolor, como si se clavaran las costillas, ya no sabía que colchón comprar ni de qué postura ponerme.

Estaba desesperada porque ya no me quitaban los dolores ni la natación, ni los masajes por un fisioterapeuta que sólo me aliviaba unos días.

Siempre había pensado que si estaba así con 38 cómo estaría con 10 años más, que futuro más negro tendría sin ninguna calidad de vida.

En el 2008 tuve que ingresar en el hospital para operarme de un problema ginecológico, fue una pesadilla, no por el postoperatorio, sino por los dolores de espalda, ya que tuve que guardar reposo absoluto.

Ahora viene lo bueno, una compañera me habló muy bien de la clínica Sorensen, yo no había oído hablar en mi vida de la quiropráctica, me sonaba a secta, pero decidí probar, ya que lo único que hacían era recetarme pastillas.

Ya desde el primer ajuste (yo le llamo cariñosamente retoquito), me sentía liberada, hasta respiraba mejor, puede parecer exagerado, pero yo lo viví así.

De esto han pasado ya muchos meses y  me noto la espalda más derecha, hago cosas que antes eran impensables ¡Dios mío que descubrimiento he hecho con la quiropráctica!

Además todo son ventajas, los ajustes son rápidos, indoloros, no tienes que desnudarte y el precio?, muy razonable para los beneficios que proporciona.

Lo tengo clarísimo, prescindiré de lo que sea menos de mi bienestar y salud, porque sólo así puedo cuidar y ayudar a los demás.

Mi más profundo y sincero agradecimiento a D. Jens Christan (que ojalá fuera inmortal) y a su equipo de profesionales.

 

Isabel Bravo

Soy Isabel Bravo, tengo 57 años y padezco secuela de polio desde los 20 meses. Esta enfermedad me afectó la pierna izquierda y con el paso del tiempo ha ido evolucionando hasta tal punto que actualmente padezco artrosis generalizada provocada por la forma de andar. Para caminar me ayudo por el andador, aunque anteriormente lo hacía con una muleta. Para poder estar de pié durante el día tengo un tratamiento puesto por la unidad del dolor, lo que no me ha supuesto mucha mejoría.

El motivo de venir a Christian ha sido porque tenía un intenso dolor en la ingle derecha, parte lumbar y pierna derecha (desde la parte superior hasta el dedo del pié). Por el esfuerzo que tengo que hacer con los brazos para poder andar estos también me dolían junto la parte dorsal, por este motivo no podía hacer vida normal ya que los fuertes dolores no me dejaban hacer tareas en casa ni otros menesteres.

Vine a Christian aconsejada por mi hija, que es médico, cuando conocimos a Christian nos convenció por su formación y conocimientos. El resultado es que estoy mejor pudiendo andar un poco más ligera, el dolor fijo ha desaparecido, aún si hago más de lo que debo, tengo reflejos pero no tan intensos, descanso mucho mejor puesto que los dolores nocturnos han desaparecido. Como le digo a Christian tengo mejor calidad de vida, es como si estuviera tomando un antidepresivo, así es que expreso mi gratitud a él, a la quiropráctica y a Mª José y Rocío por su amabilidad.

 

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